La piel renueva de forma continua las células de su superficie. Cuando parte de esas células se acumula, la textura puede volverse más irregular y el rostro adquirir un aspecto apagado. La exfoliación de la piel ayuda a favorecer su eliminación y puede mejorar la suavidad y la luminosidad cutáneas.
Entre los activos utilizados con esta finalidad se encuentran los AHA, BHA y PHA, tres grupos de ácidos exfoliantes con características diferentes. Elegir entre ellos no consiste en buscar el más intenso, sino en entender qué queremos trabajar y cómo responde la piel.
Cómo funciona la exfoliación de la piel
La exfoliación actúa sobre las capas más superficiales de la piel, facilitando la eliminación de células muertas que permanecen acumuladas. Cuando se realiza de forma adecuada, puede ayudar a mejorar la textura y a conseguir un aspecto más uniforme y luminoso.
Pero aumentar la exfoliación no mejora necesariamente el resultado. Si la intensidad o la frecuencia superan la capacidad de tolerancia de la piel, pueden aparecer irritación, enrojecimiento, descamación o sensación de ardor.
Por eso, la exfoliación debe respetar el equilibrio de la barrera cutánea. El objetivo es favorecer la renovación superficial sin provocar una irritación mantenida.
AHA: textura, luminosidad y renovación superficial
Los AHA forman un grupo de ácidos utilizados principalmente para exfoliar la superficie de la piel.
Uno de los más conocidos es el ácido glicólico, presente en fórmulas destinadas a mejorar la textura, el tono y el aspecto de manchas o irregularidades superficiales.
Dentro del mismo grupo encontramos también el ácido láctico. Además de ejercer una exfoliación más suave, tiene propiedades humectantes, por lo que combina la eliminación de células superficiales con una acción relacionada con el mantenimiento de la hidratación cutánea.
Esta diferencia es importante: hablar de AHA no significa hablar de un único activo. Dos productos pertenecientes a esta familia pueden utilizar ácidos distintos y estar formulados para necesidades diferentes.
BHA: cuando el poro y el exceso de grasa cobran protagonismo
En cosmética, el BHA más habitual es el ácido salicílico.
Su interés está especialmente relacionado con pieles que presentan exceso de grasa, puntos negros o poros obstruidos. El ácido salicílico ejerce una acción exfoliante y puede actuar en el interior del poro, ayudando a retirar grasa y células muertas acumuladas.
Por este motivo aparece con frecuencia en rutinas dirigidas a pieles con tendencia acneica o con irregularidades asociadas a la obstrucción del poro.
Esto marca una diferencia práctica respecto a los AHA: mientras estos suelen utilizarse principalmente cuando el objetivo está relacionado con la superficie, la textura o la luminosidad, el ácido salicílico adquiere especial interés cuando intervienen el sebo y la obstrucción del poro.
PHA: una opción más suave para algunas pieles
Los PHA también se utilizan para exfoliar la piel, pero suelen plantearse como una alternativa más suave y pueden ser mejor tolerados por algunas pieles sensibles.
Esto no significa que cualquier piel sensible necesite un PHA ni que estos activos sean incapaces de producir irritación. La tolerancia sigue dependiendo de la fórmula utilizada, de la frecuencia y del estado de la piel en ese momento.
Su interés está precisamente en ampliar las posibilidades de exfoliación cuando se busca un enfoque menos intenso.
AHA, BHA o PHA: la elección depende de qué necesita la piel

Las siglas ayudan a identificar el tipo de ácido, pero no deberían ser el único criterio de elección.
Una piel apagada y con textura irregular puede tener necesidades diferentes a otra en la que predominan el exceso de grasa y los poros obstruidos. Del mismo modo, una piel sensible o con signos de irritación puede no tolerar el mismo tipo de exfoliación que una piel acostumbrada al uso de determinados activos.
De forma orientativa:
- los AHA se utilizan especialmente para trabajar textura, tono y luminosidad;
- el ácido salicílico, como BHA, cobra mayor interés ante grasa y obstrucción de los poros;
- los PHA permiten plantear una exfoliación más suave en determinadas pieles.
Esta clasificación sirve para comprender las diferencias, pero la fórmula completa y la respuesta individual de la piel siguen siendo determinantes.
Además del cuidado cosmético, existen tratamientos profesionales que permiten trabajar la exfoliación de forma más controlada y adaptada a las necesidades de cada piel. En Renova Clinics contamos con peeling facial en La Orotava, con protocolos que se seleccionan según el estado de la piel y el objetivo del tratamiento.
Exfoliar sin comprometer la barrera cutánea
Una de las partes más importantes de una rutina exfoliante es saber cuándo reducir la intensidad.
Ardor intenso, descamación excesiva, enrojecimiento persistente o un aumento claro de la sensibilidad pueden indicar que la piel no está tolerando bien la pauta utilizada. En ese momento, añadir más activos exfoliantes puede empeorar la irritación.
También hay que valorar el resto de la rutina. Los ácidos no se utilizan de forma aislada: pueden convivir con retinoides, productos para manchas u otros activos capaces de aumentar la exigencia sobre la piel.
Una forma de ordenar estos productos es el skin cycling, que separa la exfoliación y los retinoides en noches diferentes y reserva otras noches para hidratación y recuperación. Su interés no está en seguir obligatoriamente un calendario de cuatro días, sino en una idea más amplia: no concentrar todos los activos intensivos al mismo tiempo y dejar margen para que la barrera se recupere.
La hidratación y el cuidado de la barrera forman parte de este equilibrio. Y durante el día, la fotoprotección resulta especialmente importante cuando la rutina incluye ácidos exfoliantes o retinoides.
Preguntas frecuentes sobre AHA, BHA y PHA
¿El ácido glicólico es un AHA?
Sí. El ácido glicólico pertenece al grupo de los AHA y se utiliza especialmente en productos orientados a mejorar textura, tono y luminosidad.
¿El ácido salicílico es un BHA?
Sí. Es uno de los BHA más utilizados en cosmética y resulta especialmente interesante cuando existen poros obstruidos, puntos negros o tendencia grasa.
¿Los PHA son adecuados para piel sensible?
Pueden resultar más suaves y ser mejor tolerados por algunas pieles sensibles, pero esto no significa que sean adecuados en todos los casos. El estado de la barrera y la tolerancia individual siguen siendo importantes.
¿Es mejor utilizar varios ácidos a la vez?
No necesariamente. Combinar más activos no implica obtener mejores resultados y puede aumentar el riesgo de irritación. Lo importante es que la rutina responda a una necesidad concreta y sea bien tolerada.
¿Cómo puedo saber si estoy exfoliando demasiado?
El ardor intenso, la descamación excesiva, el enrojecimiento persistente o un aumento de la sensibilidad son señales que pueden indicar que conviene espaciar o revisar la exfoliación.
¿Hay que exfoliar la piel todos los días?
No existe una frecuencia universal. Depende del ácido, de la formulación, de los demás productos utilizados y de cómo responda cada piel.
Elegir la exfoliación con criterio
AHA, BHA y PHA comparten una finalidad exfoliante, pero no responden exactamente a las mismas necesidades ni se comportan igual en todas las pieles.
La textura, la luminosidad, la presencia de grasa o poros obstruidos y, sobre todo, el estado de la barrera cutánea ayudan a decidir qué tipo de exfoliación puede tener más sentido.
En el Equipo médico y estético de la Doctora Beatriz Muñoz Fortea podemos valorar las características de tu piel y orientar la incorporación de activos exfoliantes dentro de una rutina adaptada a sus necesidades.


