La melatonina se conoce principalmente por su relación con el sueño y la regulación de los ritmos circadianos. Sin embargo, su actividad no se limita al sistema nervioso: también puede producirse en otros tejidos, entre ellos la piel y los folículos pilosos, donde existen receptores específicos para esta hormona.
Este dato ha despertado interés en dermatología por su actividad antioxidante y por su relación con procesos inflamatorios, mecanismos de defensa celular y el mantenimiento de la barrera cutánea.
Su estudio se ha centrado especialmente en el fotoenvejecimiento, algunas alteraciones del cuero cabelludo y la relación entre determinadas enfermedades dermatológicas, el picor y la calidad del sueño. También se ha investigado en trastornos de la pigmentación, aunque en este ámbito es especialmente importante interpretar los resultados con prudencia.
¿Qué hace la melatonina en la piel?
La piel está expuesta de forma constante a factores capaces de generar estrés oxidativo, como la radiación ultravioleta. Este proceso favorece la formación de radicales libres y puede afectar a distintas estructuras celulares.
La melatonina presenta actividad antioxidante y se ha relacionado con la respuesta inflamatoria e inmunológica de la piel, la integridad de la barrera epidérmica y determinados procesos de reparación celular.
Estas propiedades explican su interés en dermatología, aunque su posible utilidad depende del problema que se quiera abordar y debe valorarse dentro del conjunto de cuidados de la piel.
Melatonina, radiación solar y fotoenvejecimiento

La radiación ultravioleta es uno de los factores externos que más influyen en el envejecimiento cutáneo. Además de provocar alteraciones visibles, genera estrés oxidativo y daño en las células de la piel.
En este contexto, la melatonina tópica se ha estudiado por su capacidad antioxidante y por su relación con los mecanismos de defensa frente a los radicales libres inducidos por la radiación UV.
También se investiga su relación con determinados mecanismos de reparación del ADN celular, lo que explica su interés dentro del cuidado frente al fotoenvejecimiento.
La base de la prevención sigue siendo una fotoprotección adecuada. El protector solar de amplio espectro, junto con otras medidas de protección frente a la radiación, continúa siendo el elemento fundamental para limitar el daño solar.
Melatonina y melasma
El melasma es una enfermedad de la pigmentación multifactorial, crónica, inflamatoria y con un importante componente hormonal. Además, presenta una elevada tendencia a reaparecer.
La melatonina se ha investigado por su actividad antioxidante y su posible relación con los procesos de pigmentación. Estos datos no permiten considerarla una solución específica para el melasma, cuyo abordaje debe individualizarse e incluir una fotoprotección adecuada.
Cuando es necesario abordar las alteraciones pigmentarias mediante tratamientos médico-estéticos, una de las opciones que puede valorarse es el láser fraccionado no ablativo en La Orotava, siempre según las características de cada piel.
Melatonina y cuero cabelludo
La actividad de la melatonina también se ha estudiado en el folículo piloso.
En dermatología capilar existe interés por su aplicación tópica en alteraciones como la alopecia androgenética y el efluvio telógeno. Su posible utilidad se relaciona con la biología del crecimiento del cabello y con su actividad antioxidante y antiinflamatoria.
La caída del cabello, sin embargo, puede tener causas muy diferentes. Cambios hormonales, factores genéticos, estrés, déficits nutricionales, determinadas enfermedades o algunos tratamientos pueden influir en el ciclo capilar.
Antes de iniciar cualquier pauta es importante identificar qué tipo de caída existe y cuál puede ser su origen. La valoración del cuero cabelludo y de la historia clínica permite orientar mejor el tratamiento.
Piel, picor y calidad del sueño
El vínculo entre la piel y el sueño es bidireccional. Algunas enfermedades dermatológicas pueden dificultar el descanso y, a su vez, dormir mal puede repercutir en la percepción del picor y en la calidad de vida.
Esta relación es especialmente evidente en procesos como la dermatitis atópica, donde el prurito puede intensificarse durante la noche e interferir con el descanso.
También se ha estudiado la relación entre la melatonina y alteraciones del sueño asociadas a enfermedades inflamatorias de la piel, entre ellas la dermatitis atópica y la urticaria crónica espontánea.
Estos problemas requieren una valoración clínica completa. Cuando el picor o las alteraciones del sueño persisten, conviene identificar la posible causa dermatológica y establecer el abordaje adecuado.
¿Es lo mismo la melatonina tópica que la melatonina oral?
La vía de administración condiciona tanto la acción como las precauciones que deben tenerse en cuenta.
En dermatología, parte del interés se centra en formulaciones tópicas aplicadas directamente sobre la piel o el cuero cabelludo. La administración oral tiene efectos sistémicos y no debe extrapolarse directamente a los posibles beneficios estudiados mediante aplicación tópica.
Además, el uso sistémico de melatonina puede producir efectos como somnolencia, cefalea, náuseas o mareo y puede presentar interacciones con determinados tratamientos.
Si se está tomando medicación, existen enfermedades previas o se plantea utilizar melatonina por vía oral, es recomendable consultar previamente con un profesional sanitario.
Qué conviene tener en cuenta sobre la melatonina en dermatología
La actividad antioxidante de la melatonina y su participación en distintos procesos cutáneos explican el interés que existe por ella en dermatología.
Su posible aplicación depende del estado de la piel, del objetivo que se quiera abordar y de la formulación utilizada. En cuestiones relacionadas con el fotoenvejecimiento, el cuero cabelludo o la pigmentación, debe valorarse dentro del conjunto de opciones disponibles.
La elección de cualquier activo debe adaptarse a las características y necesidades de cada piel.
Preguntas Frecuentes
¿La melatonina tiene funciones en la piel?
Sí. Además de su conocida relación con el sueño, la melatonina puede producirse en la piel y en los folículos pilosos. Se ha estudiado principalmente por su actividad antioxidante, antiinflamatoria e inmunomoduladora y por su relación con la barrera cutánea.
¿Puede utilizarse frente al fotoenvejecimiento?
La melatonina tópica se ha estudiado por su actividad frente al estrés oxidativo provocado por la radiación ultravioleta y por su relación con mecanismos de protección y reparación celular.
Su posible uso debe plantearse siempre dentro de una estrategia que mantenga la fotoprotección como medida principal.
¿Sirve para tratar el melasma?
El melasma es una enfermedad multifactorial, crónica, inflamatoria y hormonal. Aunque la melatonina se ha investigado por su actividad antioxidante y su relación con la pigmentación, no debe presentarse como una solución específica ni aislada.
Su tratamiento requiere una valoración individualizada y una estrategia adaptada a cada caso.
¿Puede ayudar en la caída del cabello?
La melatonina tópica se ha estudiado en problemas como la alopecia androgenética y el efluvio telógeno. La caída del cabello puede responder a causas muy diferentes, por lo que es importante establecer primero un diagnóstico adecuado.
¿Puedo utilizar melatonina por mi cuenta?
La vía tópica y la oral no son equivalentes. Si se plantea el uso de melatonina oral, especialmente cuando existen otros tratamientos o enfermedades previas, debe consultarse con un profesional sanitario.
La importancia de valorar cada caso
Las propiedades antioxidantes de la melatonina y su relación con la inflamación y determinados mecanismos de la piel y del folículo piloso explican por qué también se investiga en dermatología.
Su posible aplicación depende del problema que se quiera abordar. Las manchas, el envejecimiento cutáneo y la caída del cabello pueden responder a causas diferentes, por lo que cualquier pauta debe partir de una valoración adecuada.
En el Equipo médico y estético de la Doctora Beatriz Muñoz Fortea podemos valorar el estado de la piel o del cuero cabelludo y orientar los cuidados y tratamientos más adecuados para cada caso.


